La Acebeda.
-Sierra Norte-

Los acebos centenarios
nos enseñan que todo tiene su momento
      …No dudes, lo encontrarás



La Sierra Pobre es el nombre que recibe el sector nororiental de la Sierra Norte de Madrid, y claramente responde únicamente a factores sociológicos. En cuanto a valores naturales y culturales, este pedazo de la sierra madrileña no tiene nada de pobre. Aunque la mayoría de los pueblos que la componen se encuentran situados a la derecha de la N-I, no conviene olvidar localidades como La Acebeda, situada a la izquierda.


La Acebeda, se encuentra incluido en el área de influencia del puerto de Somosierra, paso tradicional del llamado "Camino de Francia". Es un precioso municipio que conserva el auténtico “sabor de pueblo”. Situado al Norte de la Comunidad de Madrid, a 10 kilómetros del puerto de Somosierra y distante 89 kilómetros de la capital Madrid; se puede llegar por la Autovía E-5 (N-I); cogiendo de desvío n.º 83.



Con una altitud de 1.269 metros, su término municipal abarca 22,1 kilómetros cuadrados. 



LA ACEBEDA DE MADRID.
SU HISTORIA.-


El origen del nombre deriva de la gran cantidad de acebos en el término, de los que todavía quedan ejemplares centenarios.



Su origen, se remonta a la época de la Reconquista, cuando pastores del cercano Horcajo que llevaban su ganado por las rutas de la trashumancia, comenzaron a levantar casas al borde de la Cañada Real. En los siglos siguientes el caserío se fue incrementando siguiendo la trama lineal, pero también abrieron prolongaciones en otras calles.



Su escudo: Partido. Primero, en plata, un acebo, de sinople, sobre ondas de azur; segundo, en sinople, dos ovejas, de plata. Al timbre Corona Real de España. 


La vieja acebeda del puerto de Somosierra tuvo que ser mucho más extensa en otra época para otorgar el nombre a un pueblo. Los pocos ejemplares que mantienen el recuerdo de aquel esplendor vegetal habitan en silencio entre robles jóvenes y serbales luminosos que explotan de color en verano, cuando los racimos de bolitas anaranjadas del serbal encienden la penumbra de la arboleda.


El acebo es un árbol discreto y sabe guardar las distancias con sus hermanos del bosque. No es como el roble o el haya, que sacan las raíces del suelo y las retuercen mostrando todos sus secretos; o el abedul, que se esmera en vestirse de colores deslumbrantes; y no digamos de la encina y el alcornoque, que no saben qué hacer con las ramas para impresionar a los admiradores de estos seres vegetales. El acebo es el eremita de los árboles del bosque que vive recluido en su propio mundo interior.



Los acebos son íntimos y solitarios, incluso en invierno. Mientras el resto de los árboles del bosque encantado se duermen en su letargo invernal, el acebo saca sus frutos rojos para alimentar a los animales del bosque.



De las vías pecuarias con las que cuenta La Acebeda, destaca la Cañada Real Segoviana que atraviesa el pueblo y cruza la Sierra de Guadarrama.



SUS LUGARES.-
 
En La Acebeda, el entorno natural es el mayor atractivo turístico. Predominan los prados y pastizales, que ocupan la mitad de su superficie, y los terrenos forestales poblados por pinos, fresnos y robles. Todo el municipio está cruzado por arroyos que provienen de las estribaciones de Somosierra, afluyen en el río Madarquillos. Uno de ellos, el llamado Acebedo o de la Dehesa, atraviesa el pueblo y mana en una fuente continua, adosada a la fachada de la Iglesia.
 
 

La Casa de la Peña. Está considerada como la primera edificación del municipio. Levantada
sobre la roca, se conserva desde la época en que los pastores de Horcajo se establecieron, en la
Edad Media, en una colina cuajada de acebos.
Está realizada en piedra y madera, con cubierta a dos aguas en teja árabe. El interior está
construido con barro y baldosa antigua. Además, contaba con un horno
empleado para cocer pan.



Fragua.
Es un pequeño edificio rectangular (hoy restaurado) de piedra y, cubierta a dos aguas, de teja árabe. Todavía se pueden admirar en su interior el horno, el fuelle y el yunque del herrero. En su exterior se encuentra el potro, utilizado para herrar a los animales.

 

Iglesia de San Sebastián. Barroca del siglo XVII, es una construcción de mampostería combinada con hiladas de ladrillo y esquinas reforzadas con sillares. De planta rectangular, con una sola nave, tiene adosado un cuerpo que alberga la sacristía. Contiene valiosas obras de arte: un sagrario o altar portátil de madera con pinturas del año 1500, un crucifijo del siglo XVI y una cruz procesional barroca de plata.


Santuario de la Fuente del Saz. Tomando el Camino de la Cancharrera, a 2 Km., a la orilla del Arroyo de la Dehesa, se localiza el Santuario de la Fuente del Saz, una pequeña gruta artificial con una imagen de la Virgen en su interior.